San Millán une, de nuevo, a “Torrelapaja y Berdejo, dos lugares y un concejo”

El pasado 12 de noviembre el santoral celebraba la festividad de San Millán de la Cogolla, santo aragonés a quien muchos pretenden atribuir un origen riojano. Sin llegar a entrar en la interesante vida de este santo, sí quiero dedicar un capítulo especial a lo que supuso su existencia para el pueblo de Torrelapaja y cómo se celebraba su fiesta a mitad del siglo XX.

Fiesta de San Millán (años 40)

Para ponernos en contexto debemos tener unas pequeñas nociones de historia que nos ayudarán a comprender mejor el porqué de las cosas. Torrelapaja y Berdejo son dos pueblos de la comarca de Calatayud que estuvieron unidos administrativamente hasta 1601, año en el que se separaron y comenzaron a funcionar de manera independiente, excepto en todo lo relativo a San Millán, santo natural de este pueblo (sólo uno hasta la mencionada fecha), patrón y motor de muchos aspectos de la vida del mismo. Son dos pueblos con un pasado y un presente en común y todavía, a día de hoy, las familias de los dos lugares se entremezclan.

Desde tiempos inmemoriales se ha recordado a este santo varón en el aniversario de su muerte, el 12 de noviembre, y por eso era fiesta grande. Los festejos comenzaban con el baile la noche del día 11 en la Casa-Hospital de San Millán, albergue de peregrinos y centro físico y neurálgico del lugar. Este recinto, ubicado geográficamente en el término municipal de Torrelapaja, quedó, en el momento de la separación, a cargo de las iglesias y ayuntamientos de los dos municipios. A diferencia de las fiestas de la Virgen de Malanca, en esta ocasión sólo venían 5 ó 6 músicos de Torrijo, que se situaban en las escaleras de la barbería del tío Félix y amenizaban la noche de los asistentes en los “corredores”, en torno al patio central. En lo relativo al alojamiento y hospedaje se seguían los usos y costumbres ya mencionados en las celebraciones de septiembre. Como era otoño y ya empezaba a hacer frío, los abrigos se repartían por las casas de la “tiá” Felisa, la “tiá” Benita, la “tiá” Nati y la “tiá” Tomasa (“tiá” es un término que merece un capítulo aparte dentro del vocabulario autóctono). Venían confiteros de otros pueblos a vender chucherías y tenían también su espacio en los propios “corredores”.

Al día siguiente, la misma banda tocaba diana por las calles. Llegada la hora, los monaguillos subían a la torre y cuando veían al Ayuntamiento y miembros eclesiales de Berdejo a la altura de Santa Juliana comenzaban a bandear las campanas. En el matadero se encontraban las dos comitivas y las cruces se hacían una reverencia de saludo, los curas se intercambiaban la capa y todos juntos caminaban hasta la iglesia. Primero se cantaba la salve en la capilla de la Virgen de Malanca y después se abría, delante de todos los feligreses, la puerta de las reliquias de San Millán. En un principio estaba establecido que cada mosen y alcalde custodiase una llave cada uno y juntos descubriesen los huesos. Con el tiempo, quedaron dos llaves en poder de cada cura y cuando el mismo sacerdote fue titular de las dos parroquias, era éste quien guardaba las cuatro llaves. Un año presidia la misa el cura de Berdejo y otro el de Torrelapaja. En la procesión se realizaba el mismo recorrido que se hace actualmente. Los palos de la peana de San Millán eran llevados por dos hombres de cada pueblo, elegidos de entre los miembros de la corporación municipal anterior. Era normal que entre ellos se discutiese por ver quien llevaba qué palo, llegando en algunos casos a intervenir el Obispo, debido a la tensión que se creaba.

El alcalde berdejano solía comer en casa del alcalde torrelapajino y el resto se repartían entre las casas que tenían a bien hospedarles. A las 17hs se tocaba el campanillo de la iglesia para que todos juntos, curas y alcaldes, aunque de forma menos solemne, cerrasen la puerta de las reliquias hasta el año siguiente. Por la tarde venía también a bailar la gente joven del pueblo vecino.

El día 13 de noviembre por la mañana también había música para amenizar el baile de los más animados. Si el tiempo acompañaba se hacía en la plaza o “rejolao” y por la tarde se continuaba en la Casa de San Millán, aunque ya eran pocos los habitantes de Berdejo que participaban de los festejos de este último día.

Durante todo el año, pero sobre todo en estas fechas, venía mucha gente de Castilla, especialmente de la provincia de Soria, a pesar a los niños herniados o quebrados. Los pesaban con una romana, junto a una imagen de San Millán en la que se puede leer: “Casa Santa y Hospital del Glorioso San Millán. Abogado de los Quebrados”. En un lado se ponía un saquete con trigo y en otro al niño. En el altar mayor de la iglesia parroquial había una lámpara de plata con aceite que se usaba para untarles y que sanaran por intercesión del santo.

Por desgracia, este día de encuentro entre los dos pueblos vecinos se vio interrumpido desde principios de los años 70 hasta 1996, año en que se recuperó esta ancestral tradición de nuestros mayores. Ahora la fiesta es algo diferente: se celebra el sábado más cercano al día 12 y nuestros vecinos berdejanos suben a misa a celebrar con nosotros la fiesta del patrón de todos. Ya no suben andando, sino en coche, como corresponde a los tiempos actuales. Y no vienen sólo los miembros del ayuntamiento, sino una nutrida representación de todo el municipio. Tras la misa tenemos todos juntos un vermut o aperitivo de hermandad y comida en el pabellón. Por la tarde, en el mismo pabellón, música disco a cargo de la comisión de fiestas de Torrelapaja. Es una fiesta que ha evolucionado a lo largo del tiempo, ya que por los libros de cuentas tenemos constancia de los grandes gastos y comidas que se hacían en siglos pasados.

Es un día bonito para reunirnos con familiares y amigos. Desde aquí quiero animar a los habitantes y amigos, tanto de Torrelapaja, como de Berdejo, que sé que también leen mis posts, a continuar con esta entrañable tradición, que nos mantiene unidos y nos recuerda nuestro origen e historia común.

No quiero terminar sin agradecer públicamente a todos los lectores y lectoras que me animáis a seguir adelante con este pequeño proyecto que empecé hace, tan sólo, dos meses. Sin todos vosotros y vuestras palabras de apoyo no sería posible. Gracias por saber descubrir la esencia de estos sencillos artículos y por creer en mí.

Anuncios

4 respuestas a “San Millán une, de nuevo, a “Torrelapaja y Berdejo, dos lugares y un concejo”

  1. Pues si, la verdad es que lo pasamos bien.
    Es un día bonito de fiesta y convivencia y un orgullo mantener la tardicion. Solo nos falta ensayar un poco más esos gozos que no se pueden perder porque el coro actual va pidiendo el relevo!!

    Le gusta a 1 persona

  2. Parece que la historia y la magia de la casa-hospital de San Millan merecen un capítulo propio: la garra del oso, la curación del obispo Cerbuna …
    Gracias una vez mas, Carlos, y ánimo para seguir con estas publicaciones.

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.